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Bolivia cuenta con grandes posibilidades de obtener un mejor crecimiento económico a través de exportaciones de gas natural licuado (GNL), si contara con una planta sobre el Océano Pacífico que cargue el producto en buques metaneros y los lleve a mercados de ultramar.
Esa es la propuesta que el presidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH), José Magela Bernardes, realiza en una entrevista publicada en la revista Petróleo & Gas en su última edición, en la que reflexiona sobre lo fundamental del negocio de la compra-venta de gas: que un vendedor tenga varios consumidores, y que un comprador tenga varias opciones de provisión.
“Asumamos que Bolivia tiene dos mercados a través de ductos, uno que conecta a Brasil y otro a Argentina. Un terminal de GNL hacia el Océano Pacífico da a Bolivia un ducto al mundo para vender su producto”, expresó Bernardes en la amplia entrevista publicada esta semana en el medio institucional de la CBH.
“Yo creo que hay que explorar su viabilidad técnica, económica y comercial para que Bolivia pueda optar o no por ese camino. Y si la población percibe los beneficios de esa opción, no va estar en contra. ¿Y qué son los beneficios?”, se preguntó. “Mejor infraestructura, mejor educación, mejores condiciones de vida”, se respondió.
En ese sentido, lo comparó con los proyectos con la industrialización del gas: “Si se da y no se traduce en beneficios sociales, tampoco va a funcionar”, aseveró.