Bolivia ante el desafío del abastecimiento de GLP
DIRCOM-CBH | Martes,  27 de Julio, 2010

El país deberá seguir afrontando la necesidad de gas licuado de petróleo (GLP) por dos o tres años más, cuando los proyectos de construcción de plantas de separación de líquidos (una en Río Grande y otra en el Gran Chaco) se concluyan y se empiecen a percibir sus beneficios. Esto como medida de fondo para solucionar el déficit de este energético, más allá de soluciones parciales.

 

Pero ello está sujeto a los flujos de exportación de gas natural, ya que por los volúmenes de líquidos y GLP extraídos de las exportaciones hacia Brasil y Argentina, en adelante se percibirán precios subsidiados para el mercado interno, que se encuentran significativamente por debajo de los precios de exportación.

 

La revista Petróleo & Gas, que publica la Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH), en un amplio informe titulado “Los laberintos del GLP”, hace un análisis sobre la realidad de este energético empleado en la mayoría de los hogares bolivianos y el incremento de las importaciones, que solamente con mayores niveles de producción pueden darle una salida sostenible.

 

Según el reporte, hace una década Bolivia llegaba a exportar 65 toneladas métricas por día (TMD) de GLP, equivalentes a 6.500 garrafas diarias de 10 kilogramos de contenido. La producción nacional de GLP logró su récord histórico en 2002, cuando se alcanzaron 1.227 TMD.

 

Sin embargo, a partir de 2005 se empezó a registrar una tasa negativa de crecimiento de -8,6% anual, reflejado por una contracción en la producción interna de 420 TMD en cinco años, desde 1.150 TMD en 2004 a sólo 729 TMD en 2009, equivalente al -36,5%.

 

En contraste con la caída de la producción, el consumo de GLP ha pasado de 730 TMD en 2000, a alrededor de 1.000 TMD en la actualidad, un crecimiento equivalente al 40%. Incluido el incremento del consumo invernal y la demanda reprimida -demanda no satisfecha-, ese promedio se elevaría a 1.160 TMD.

 

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), entre julio de 2009 y febrero de 2010, las importaciones de GLP de Argentina y recientemente desde Perú, han promediado las 112 TMD, equivalentes a 11.200 garrafas diarias, que representan, más o menos, el 10% del consumo interno.

 

El creciente déficit ha sido atribuido a la contracción de la producción de líquidos, desde un pico de 50.756 barriles por día (Bbld) en 2005 a 40.741 Bbld en 2009, relacionado a la normal declinación de los campos petroleros de larga data como el caso de Paloma, Río Grande, Víbora, Escondido, Caranda y Los Suris.

 

El contrabando puede incluirse también entre las causas, dado que la diferencia de precio de la garrafa en Bolivia, de Bs 22,50, y el que rige en los países limítrofes como en Perú, donde vale Bs 75, es atractivo para un negocio redondo.

 

El informe concluye resaltando que el problema continuará por la ausencia de nuevas inversiones en la exploración petrolera, la falta de reposición de reservas, la limitada competitividad internacional del régimen petrolero boliviano, y el desincentivo adicional que representa el subsidio interno a los precios de los combustibles líquidos.

 

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