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Su presidente es sueco, una creciente porción de sus ingresos provienen de Rusia y su nuevo director general habla con acento estadounidense. La compañía conocida alguna vez como British Petroleum parecería ser menos británica. El nombramiento que hizo BP PLC del estadounidense Robert Dudley, actual director administrativo, como nuevo director general en reemplazo del británico Tony Hayward prácticamente no generó reacciones negativas en Gran Bretaña. Mientras que en Roma o París los residentes pudieran molestarse al ver a un extranjero dirigiendo los gigantes corporativos de sus países, los políticos y el público británicos parecen no darle importancia. "A los inversionistas británicos sólo les importa una cosa, una sola cosa", dijo Matthew Gwyther, director de la revista Management Today, "y ella es el precio de las acciones". "Si el precio de las acciones puede ser fortalecido colocando a un estadounidense a cargo, eso es bueno en lo que a ellos respecta", agregó. Las propiedades y los inversionistas de BP se han vuelto cada vez más estadounidenses con el paso de los años - es el mayor productor de crudo y gas en Estados Unidos-, pero no todo el mundo está tan tranquilo con el cambio marcado por el ascenso de Dudley. Tom Bower, autor de "The Squeeze: Oil, Money and Greed in the 21st Century" ("La extorsión: petróleo, dinero y avaricia en el siglo 21"), dijo que el nombramiento de Dudley es evidencia de que BP no pudo encontrar a un líder británico para suceder a Hayward. "Lo que esto nos muestra es que existe una carencia de talento británico dentro de BP, y dentro de las compañías públicas británicas", dijo Bower.
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